Un espacio en el que todos podamos trabajar

 

“Ay seño, que yo me pierdo aquí, que esto no es como el cole, esto es ‘mu’ grande”, “perdona, ¿sabes dónde está 1ºBachillerato E? tengo clase ahora y llevo perdida cinco minutos”, “ah, ¿pero tú no eras interina? Hija, como somos tantos no sabía que eras definitiva… ¿y tu nombre era…?”

Frases como éstas son muy típicas en el IES Blas Infante, un centro bastante grande (unos 1.000 alumnos y alrededor de 80 profesores) y muy complejo; cinco líneas por curso, Ciclos Formativos, Formación Profesional, Aula de Autismo, PTVAL, Erasmus +, Programa de Plurilingüismo, Bachibac y un largo etcétera de proyectos y gente con muchas ganas de trabajar y de implicar al alumnado en la vida del centro.

Pues imaginaos qué pasaría si en un sitio así no existiera un Área de Convivencia que nos permitiera desarrollar con éxito tanto nuestra labor como docentes como facilitar la estancia del alumnado en el centro y como consecuencia, el buen funcionamiento del mismo. Esto sería una ciudad sin ley, una auténtica república bananera donde el desorden y el caos camparían a sus anchas. Por lo tanto, estamos muy orgullosos de contar con un equipo de convivencia que se empeña en mejorar el clima general del centro sabiendo que tanto el aprendizaje como la convivencia forman parte de un mismo bloque, puesto que no sólo son importantes las capacidades cognitivas, sino también las socioemocionales, pues ambas actúan de forma conjunta en la formación de cada uno de nuestros alumnos.

Nuestro programa asienta sus bases sobre cuatro pilares fundamentales, que son:

1) la difusión de las normas de convivencia y del sistema de puntos, fundamental para establecer límites y aclarar a alumnado y profesorado qué es lo que se espera de su estancia en el centro.

2) co-tutorías, esencial para aquellos alumnos que necesitan una ayuda extra por diversas razones.

3) concurso clase más limpia y solidaria, importantísimo para hacer sentir al alumnado que forma parte de algo que debe cuidar y respetar.

4) acciones solidarias, mercadillo solidario y recogida de alimentos, ya que somos tantos, habrá que aprovechar para ayudar a los más necesitados, ¿no os parece?


1) NORMAS DE CONVIVENCIA Y SISTEMA DE PUNTOS

“¿Cuántos puntos me quedan, profe?”, “que no, tío, que eso no se podía hacer, que está puesto aquí en las normas de convivencia, corre, tira el chicle”

Para que haya una buena convivencia creemos necesario que haya unas normas para respetar la libertad y el derecho a aprender y a enseñar de todos nosotros, pero no sólo esto, sino que creemos que el conocimiento y la difusión periódica de estas normas es fundamental para poder cumplirlas. El equipo de Convivencia se encarga de difundirlas trimestralmente, no sólo entre los alumnos, sino entre el profesorado, puesto que las normas son para todos, organizando un Claustro de Convivencia a principio de curso y convocando reuniones periódicas para aclarar y solucionar puntos clave de las mismas.

Aparte de esto, hemos creado un Carnet de Puntos Virtual, muy parecido al carnet de conducir, en el que los alumnos parten de 10 puntos, y cada vez que incumplan una norma del centro los van perdiendo poco a poco. Este “juego” trata de que nunca se queden sin puntos ya que si esto sucede deberán pasar por Jefatura de Estudios para decidir cuál será la sanción. Decimos “juego” porque comparamos lo útil y fundamental que es para los alumnos conocer las normas de convivencia, como útil y fundamental es conocer las reglas de un juego para poder divertirse y acabarlo con éxito. Les explicamos qué pasa si se incumple una norma, cuál es la consecuencia de sus actos y cómo se puede arreglar, porque por supuesto, estos puntos perdidos son recuperables, bien por mejora del comportamiento o bien por labores de ayuda en el centro. Aquí podéis echarle un vistazo.

 


2) COTUTORES

“Uy, este alumno está perdido”, “éste necesitaría un profesor solito para él nada más”, “como tutora, de verdad que con este curso no doy abasto”.

Hay muchas veces que detectamos que hay alumnos que necesitan un apoyo extra, bien por su carácter disruptivo, bien porque su entorno doméstico no es el adecuado o simplemente por su falta de madurez. Para eso contamos con un grupo de cotutores, formado por profesores voluntarios que ayudan al tutor con determinados alumnos, les hacen un seguimiento personalizado y semanal, y se convierten en una figura de referencia para estos chicos que muchas veces se encuentran perdidos.

El éxito de este programa de cotutorías se basa en la constancia y en el trabajo, primero de los compañeros que de manera voluntaria en sus horas libres (que mira que son pocas) se reúnen con sus alumnos cotutorizados, en segundo lugar de estos alumnos que aceptan ser ayudados y se comprometen a mejorar, y en tercer lugar de las familias que deben estar en continuo contacto con el cotutor para que el alumno vea que todos actuamos de manera conjunta.


3) CLASE MÁS LIMPIA Y SOLIDARIA

“Tío, que recojas ese papel, que vamos segundos para el viaje a Isla Mágica”, “profe, ya no es por el premio, es que mola ver la clase tan recojidita, así sí que se puede trabajar”, “¿puedo traer una maceta de mi casa y regarla?”, “¿por qué no reciclamos?” “¿y si recogemos tapones?”.

Estamos hablando de un concurso, sí. Lleva premio, también. Pero no me digáis que no es estupendo ver cómo te cuenta un tutor que sus alumnos llevan una hora intentando trabajar en equipo y ponerse de acuerdo para hacer de su aula (su espacio por excelencia dentro del centro) el sitio más limpio, bien decorado, cuidado y solidario de todo el instituto.

Hay alumnado que establece turnos para limpiar, que se encarga de colgar los proyectos en las paredes del aula, que se preocupa porque la pizarra digital, el cañón, el ordenador, los ventiladores y las luces queden apagados al final de la jornada, que pone una papelera para papel y cartón y otra para el resto de basura…

Sobran las palabras, llega un momento en que la carrera por ganar el concurso de la clase más limpia y solidaria pasa a un segundo plano, lo que queda es un año entero de trabajo en equipo, de iniciativa personal, de alumnado emprendedor, de espíritu solidario y lo más importante, lo están haciendo sin darse cuenta, están “jugando”.


4) ACCIONES SOLIDARIAS

Mil alumnos, ochenta profesores, personal no docente, madres y padres… ¿no creéis que se puede hacer algo si nos ponemos de acuerdo? La respuesta es un por supuesto en mayúsculas.

Llevamos muchos años colaborando con el Banco de Alimentos en su campaña de navidad, así como con cualquier otra asociación que pida nuestra ayuda. También llevamos dos años haciendo un Mercadillo Solidario en el que familias, alumnado, profesorado y todo el que quiera, puede traer objetos para luego vender a precios muy bajos entre toda la comunidad educativa, para después utilizar lo que se recauda con fines benéficos.

  

 

 

 La convivencia en un centro es fundamental, si es buena, se convertirá en la piedra angular de un buen aprendizaje, académico y humano.

Araceli Plata Hernández (coordinadora)

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